Trekking con gorilas en Ruanda: un encuentro inolvidable

El bosque parece guardar un secreto… Los guardabosques avanzan unos metros por delante, atentos a señales que para cualquier otra persona pasarían desapercibidas: una rama partida, un sendero apenas marcado entre el bambú o un puñado de hojas recién dobladas. Ellos saben que la familia de gorilas está cerca.
La vegetación se vuelve cada vez más espesa y el aire cambia a medida que se gana altura. La humedad queda suspendida entre los árboles, el barro se adhiere a las botas y el silencio empieza a imponerse sobre cualquier conversación. Solo se escucha el roce de las hojas al abrirse paso entre el bosque.


De pronto, el guía hace una seña y todos se detienen. A partir de ese punto ya no existe el sendero. Solo quedan unos metros de vegetación y la certeza de que, detrás de ella, habita una de las familias de gorilas de montaña que convierten al Parque Nacional de los Volcanes en uno de los lugares más sorprendentes del planeta.
A medida que se avanza entre las hojas aparece un rostro oscuro e inmóvil  cuyos ojos recorren el grupo tranquilidad. No hay barrotes ni cristales, solo la distancia que exige la conservación. Se trata de un gorila de montaña observando con la misma curiosidad con la que tú lo observas a él.

 

 

El Parque Nacional de los Volcanes, el santuario de los gorilas de montaña

En el extremo noroeste de Ruanda se encuentra uno de los espacios naturales más extraordinarios del continente africano: el Parque Nacional de los Volcanes.
Con apenas 160 kilómetros cuadrados de bosques de bambú, selva y laderas volcánicas, este parque protege uno de los mayores tesoros de la biodiversidad mundial: los gorilas de montaña, una especie que durante décadas estuvo al borde de la desaparición y cuya recuperación representa uno de los mayores éxitos de conservación de África.

Cinco de los ocho volcanes que forman el macizo de Virunga se elevan dentro de este territorio compartido entre Ruanda, Uganda y la República Democrática del Congo. Son montañas que no solo definen el paisaje, sino también la vida que se desarrolla en ellas. La altitud, la humedad permanente y la densa vegetación crean el refugio perfecto para estos animales, además de otras especies emblemáticas como los monos dorados.

Un encuentro cuidadosamente organizado

La experiencia comienza al amanecer, cuando viajeros procedentes de distintos lodges llegan al centro de visitantes del parque. Junto con un café recién servido, los guías explican las normas que permitirán convivir durante una hora con una familia de gorilas sin alterar su comportamiento natural.

Nunca más de ocho personas visitarán a una misma familia. Cada grupo cuenta con un guía especializado, guardabosques y la posibilidad de contratar porteadores locales que son acompañantes esenciales en esta travesía, ayudando a transportar mochilas o asistiendo en los tramos más complicados. Más allá de la comodidad, contratar a uno de estos trabajadores significa también una forma directa de generar ingresos para las comunidades que viven alrededor del parque.

No hay sensación de masificación ni de improvisación. Todo está diseñado para que el impacto humano sea mínimo y para que los gorilas continúen desarrollando su vida exactamente igual que cualquier otro día.
Porque en realidad, uno no va a visitar un espectáculo. Va a entrar, durante una hora, en la casa de otro ser vivo.

El equilibrio perfecto entre naturaleza y confort

El acceso al Parque Nacional de los Volcanes es sencillo. Desde Kigali hay apenas unas dos horas de carretera hasta la entrada del parque, lo que permite combinar el trekking con otros lugares del país sin largos desplazamientos.

A esa accesibilidad se suma una colección de alojamientos que ubica a Ruanda entre los grandes destinos de naturaleza de alta gama. Lodges integrados en el paisaje, con vistas a los volcanes, servicio personalizado y una fuerte apuesta por la sostenibilidad ofrecen una forma especial de acercarse a África: sin renunciar al confort, pero manteniendo intacta la conexión con el entorno.

Cómo es el trekking con gorilas en Ruanda

Cada trekking es diferente, porque aunque el punto de partida siempre es el mismo, no existe un recorrido establecido. Antes de que los visitantes lleguen al Parque Nacional de los Volcanes, los rastreadores ya llevan varias horas recorriendo el bosque para localizar a las distintas familias de gorilas. A partir de ese momento, los guías organizan los grupos y diseñan el itinerario según el lugar donde se encuentren los animales esa mañana.

Algunas familias permanecen relativamente cerca del punto de acceso y el encuentro llega antes de lo esperado. Otras obligan a internarse durante varias horas en la montaña, atravesando senderos embarrados, bosques de bambú y pendientes cubiertas de vegetación. Los gorilas están en constante movimiento y es precisamente esa incertidumbre la que convierte el recorrido en parte de la aventura.

Una de las preguntas más habituales es si hace falta estar en una excelente condición física. La respuesta es no. No es necesario ser un montañista experimentado, aunque sí conviene afrontar la caminata con una condición física razonable para disfrutarla plenamente. En comparación con Uganda, los senderos de Ruanda suelen ser menos exigentes y algo más accesibles, una de las razones por las que muchos viajeros eligen este destino para vivir su primer encuentro con los gorilas de montaña.
Ir bien equipado también marca la diferencia. Unas buenas botas de trekking con agarre, pantalón largo, ropa transpirable y una chaqueta impermeable son imprescindibles en un bosque donde la humedad forma parte del paisaje. También conviene llevar una mochila impermeable con agua suficiente para toda la caminata. Esto hará nuestro recorrido mucho más cómodo.

¿Cuál es la mejor época para hacer el trekking con gorilas en Ruanda?

En Ruanda el trekking puede realizarse durante todo el año. Al tratarse de un entorno de montaña a más de 2.500 metros de altitud, el clima es imprevisible y la lluvia puede aparecer en cualquier momento, incluso en los meses más secos. Esa humedad permanente forma parte del paisaje y explica por qué los bosques de Virunga conservan ese intenso color verde.

Sin embargo, quienes buscan caminar con mayor comodidad suelen elegir las estaciones secas, entre junio y septiembre y durante enero. Los senderos están menos embarrados y las condiciones son especialmente agradables para el trekking.

Cuando viajar también significa conservar

Durante décadas, el gorila de montaña estuvo al borde de desaparecer, pero su recuperación representa una de las historias más esperanzadoras de la conservación mundial, y el turismo responsable ha desempeñado un papel fundamental en ese proceso.
El acceso limitado a un pequeño número de visitantes diarios, las estrictas normas durante el encuentro, el trabajo permanente de los rastreadores y guardabosques y la inversión de parte del valor de cada permiso en la protección del parque y en las comunidades locales demuestran que es posible viajar sin poner en riesgo aquello que precisamente se desea conocer.

Este es un safari que deja una sensación diferente: no se trata únicamente de observar animales en su hábitat natural, sino también de comprender que nuestra presencia tiene consecuencias y que, cuando el viaje se hace de forma responsable, esas consecuencias también pueden ser positivas.

Hay recuerdos que siguen caminando con nosotros

Al terminar la hora permitida, el guía hace una señal. Es momento de marcharse.
Los gorilas continúan con su rutina, sin prestar demasiada atención a quienes empiezan a alejarse, y el bosque recupera el mismo silencio con el que recibió a los visitantes una hora antes.
Formar parte de esta experiencia es algo realmente especial. Deja la sensación de haber entrado en un mundo que no gira alrededor del ser humano, donde la naturaleza sigue marcando las reglas y donde el mayor privilegio consiste, simplemente, en ser un observador.

En Suri conocemos este viaje porque también lo hemos vivido. Hemos caminado por los bosques de Uganda y de Ruanda para descubrir cuál es la mejor forma de acercarse a los gorilas de montaña y convertir esta experiencia en un viaje verdaderamente excepcional.
Porque no se trata solo de llegar hasta ellos. Se trata de cómo llegas. De dormir frente a los volcanes, caminar acompañado por quienes conocen cada rincón del bosque y regresar sabiendo que tu viaje también contribuye a proteger este lugar.
Si estás soñando con conocer a los gorilas de montaña, estaremos encantados de diseñar un itinerario completamente a medida para que vivas África de una forma tan auténtica como inolvidable.

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